Integrantes de la organización Servicios de Inclusión Integral y Derechos Humanos A.C. (Seiinac) marcharon para denunciar la violencia en contra de las mujeres en Hidalgo, al registrar 199 víctimas de femicidio a lo largo de 10 años desde su tipificación y registro por parte de las autoridades. «Nada ha cambiado, nada se ha transformado», recriminaron en consignas las activistas.
En vísperas de la concentración y marcha que tendrá lugar el próximo 8 de marzo en Pachuca, el grupo defensor de los derechos humanos tuvo una jornada de protestas que comenzó en la antimonumenta que se encuentra en parque Hidalgo, donde hizo el primer pronunciamiento sobre las violencias que viven las mujeres aún en la entidad.
Hoy, 6 de marzo, nos plantamos aquí como un acto de resistencia y solidaridad hacia familias de las niñas, adolescentes y mujeres que han sido asesinadas en Hidalgo y en todo México”, señaló una de las oradoras.
Cada día en México 16 mujeres son asesinadas de forma violenta, de los cuales el Estado mexicano solo reconoce dos como feminicidios, continuó la activista.
Sostuvo que pese a la llegada de un nuevo régimen, no se ha transformado nada respecto a las agresiones que se ejercen en contra de las mujeres.
Otra de las participantes recordó que este año se cumplen una década desde que se inició el registro de feminicidios ocurridos en Hidalgo, periodo en el cual se contabilizan, de acuerdo con datos oficiales y no documentados por Seiinac, 199 casos.
Ante este escenario, reprobaron que el estado no ha logrado erradicar esta violencia extrema.
Pero ¿qué es el feminicidio?, es la violencia extrema que pueden vivir niñas, adolescentes y mujeres. También es lo que resulta de un Estado que falla en todos sus niveles y poderes para protegernos de las violencias”, recriminó la oradora.
En 2016 hubo 22 víctimas de feminicidio en Hidalgo; en 2017, la misma cifra; en 2018 y 2019 un total de 20, respectivamente.
Mientras que 2020 registró con 19 casos; en 2021, 22; 2022, 19, y 2023 y 2024, con 20 cada año. En 2025 se tipificaron 15 asesinatos.
Pese a que el año pasado fue el periodo donde menos feminicidios se presentaron en esta década, las activistas cuestionaron que de los 64 asesinatos violentos reportados contra mujeres, solo 15 se tipificaron.
Por eso insistimos y repetimos, ‘Nada ha cambiado, nada se ha transformado’”, recalcó la joven activista.
Añadió que en 2025 Hidalgo registró 7 mil 645 carpetas de investigación por violencia familiar, 843 carpetas más respecto al año anterior. Esto equivale a que cada día se iniciaron en promedio 21 indagatorias por ese delito.
Con relación a la violencia sexual, señalaron que 2 mil 34 niñas y adolescentes menores de 18 años tuvieron partos en 2024. De ellas, 124 eran niñas entre 11 y 14 años, lo que, precisaron, no son embarazos adolescentes, son producto de violencia sexual e institucional sostenida.
¿Esta es la transformación? Exigimos que cada carpeta iniciada tenga acceso a la verdad, que la justicia llegue pronto, ya que detrás de cada folio, detrás de cada número, hay personas que extinguen su que exigen memoria, verdad y justicia”, agregó.
Posteriormente, en la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Hidalgo (CDHEH) también se pronunciaron por la inacción del organismo a un año de la represión de elementos policiacos contra manifestantes en la marcha del 8M.
Añadieron que la «incapacidad» por parte de la CDHEH se refleja en sus cifras de rezago, pues en 2025 tuvo más de mil 200 quejas en proceso.
“Son más de mil 200 víctimas a las que únicamente le dieron un número de folio para fingir que las atienden, pero cuya exigencia de justicia quedó estancada en el embudo institucional”, reprochó en el mensaje.
Acusaron que la comisión, a cargo de Ana Karen Parra Bonilla, calla y “sirve de escudo” al Estado, mientras se siguen colocando vallas.
Nosotras nos preguntamos, ¿cuándo pondrán ese mismo empeño y presupuesto para proteger las vidas de las niñas, adolescentes y mujeres? La incidencia delictiva no cesa y a una década de simulación, la violencia parece no tener fin”, recriminó una de las quejosas.
Insistieron con la exigencia de un modelo de justicia que no se limite a acumular miles de expedientes en el olvido, sino que ponga en el centro la dignidad de las víctimas, las familias y las comunidades con el debido reconocimiento de la verdad, así como dejar la simulación, con la atención a la reparación integral del daño y garantía de la no repetición.
